Azafrán en estigmas

La apreciada especia del azafrán se cultiva en nuestras colinas y les allí donde la transformamos.

En el campo en el que crece no se utilizan productos químicos y cada fase del proceso se elabora a mano, sin ayuda de medios mecánicos ni productos químicos.

En octubre, cuando el azafrán florece, empezamos con la delicada recolección de la flor del azafrán a primera hora de la mañana, cuando todo el mundo aun duerme, y con la ayuda de frontales, hacemos la recogida de estas preciosas flores. A medida que se recogen se ponen en cestas de mimbre y rápidamente se llevan a nuestro laboratorio, donde, con extrema delicadeza y pericia, de cada flor se extraen los pistilos del azafrán que serán secados y envasados.

Hemos decididos dejar nuestro azafrán en estigmas tal cual y no triturarlos, para que mantengan la calidad y la pureza de esta especia. Todos estos cuidados en la fase de cultivo y transformación, hacen de nuestro azafrán una especia demandada que es presentada en un pequeño tarro de cristal, para conservar todas las propiedades y las mejores características aromáticas. El resultado es un producto de primera calidad que los expertos aprecian y recomiendan.